María salió de Nazaret apenas el ángel se fue,
caminó por los cerros de Judea con la prisa de la fe.
Llevaba en Su vientre el secreto más grande del cielo,
y Sus pies jóvenes no se cansaban en el camino...
Llegó hasta la casa de Isabel, Su prima ya embarazada,
abrazó a la mujer mayor, llena de Su propia gracia.
Y allí, mi Jesús, en aquel rincón humilde de Judea,
empezó a sonar la canción más grande que el cielo cantara.
Isabel abrió la puerta, mi Jesús, y al ver a María,
sintió que el niño en Su vientre saltaba de alegría.
Y gritó — gritó con voz que el mundo nunca olvidaría…
dos palabras que el cielo entero ya conocía…
¡Madre de Dios! Gritó Isabel con asombro y temor,
¡Madre de Dios! Temblaron las montañas al oír Su clamor.
Llevabas en Tu vientre al Hijo del Creador,
y aunque eras una niña, mi María… eras Madre del Señor.
Pero María, mi Jesús, no se quedó callada,
abrió Sus labios y empezó a cantar con fuego.
«A los poderosos los bajó del trono sin temblar,
a los humildes los puso a brillar más alto que el cielo.
A los hambrientos los colmó del pan que esperaban,
y a los ricos los despidió… con las manos vacías».
Y aquella niña, mi Jesús, inocente nada más,
cantó la canción más revolucionaria que el mundo cantara jamás.
¡Madre de Dios! Gritó Isabel con asombro y temor,
¡Madre de Dios! Temblaron las montañas al oír Su clamor.
Llevabas en Tu vientre al Hijo del Creador,
y aunque eras una niña, mi María… eras Madre del Señor.
Y María se quedó tres meses con Su prima Isabel,
ayudó a parir al niño que llamarían Juan Bautista después.
Dos primas, dos madres, dos misterios bajo el mismo cielo,
mientras lavaban pañales… empezaban a cambiar el mundo entero.
¡Madre de Dios! Gritó Isabel con asombro y temor,
¡Madre de Dios! Temblaron las montañas al oír Su clamor.
Llevabas en Tu vientre al Hijo del Creador,
y aunque eras una niña, mi María… eras Madre del Señor.
¡Madre de Dios! (¡Madre de Dios!)
¡La niña de Nazaret! (¡la niña de Nazaret!)
¡Madre de Dios! (¡Madre de Dios!)
…hoy y siempre… ¡Madre del Señor!
Lo que Isabel gritó aquella tarde en Judea, mi Jesús,
el mundo entero lo supo después, durante siglos.
Que aquella niña humilde era la Madre del Eterno,
que el cielo y la tierra ya tenían un nombre: María.
…desde aquel grito de Isabel hasta mi voz hoy, María,
todo el mundo Te lo dice igual…
Tú eres… la Madre de Dios.
作詞・歌・プロデュース
持ち帰ってください
印刷するための一枚。生成り色の紙に歌詞の全文、この曲のために書き下ろした献辞とラリー・ハンスの署名を添えて。祈るために、贈るために、手元に置くために——もう一つの画面で読むためではありません。
シートをダウンロード天使が去るとすぐ、マリアはナザレを発ち、天のいちばん大きな秘密を胎に抱いたまま、急いでユダヤの丘を越えます。同じく身重のいとこエリサベトの家に着き、彼女を抱きしめます。エリサベトは戸を開け、内なる子が跳ねるのを感じ、世が忘れることのない一言を叫びます。するとマリアは歌で応えます——権力ある者は座から降り、へりくだる者は上げられ、飢えた者は満たされ、富める者は手ぶらで去る。少女の口に置かれた、このアルバムで最も革命的な歌です。
あなたの名前も、どこに住んでいるかも知りません。それでも地図は、あなたがここにいたと告げています。家で、車のなかで、あるいはイヤホンで、どの時間であれこの音楽をかけてくださってありがとう——下に並ぶ旗のひとつひとつが、挨拶に立ち寄ってくれた誰かです。