Era una niña como cualquiera, en un pueblo como cualquiera,
recogía el agua del río y cantaba al regresar a casa.
Tan joven como la mañana, ojos limpios como el alba,
una sonrisa sencilla, un corazón sin ninguna mancha.
Nadie sabía, en aquel rincón perdido de Galilea,
que era Ella la flor más limpia que la tierra había dado.
Pero el cielo entero la miraba en silencio, María,
y desde antes de los siglos… Tu nombre ya estaba escrito en oro.
Y mientras Ella tejía, mientras Ella rezaba,
mientras barría la casa o ayudaba a Su madre Ana,
los ángeles del cielo guardaban silencio…
…mirándola pasar…
Eras la niña más pura, María de Nazaret,
una flor escondida en el pueblo más humilde de Israel.
Y el cielo entero Te miraba, sin que Tú lo supieras,
porque eras la elegida… antes que el mundo Te conociera.
Rezabas cada noche junto a la lámpara de aceite,
leías los salmos del Rey David como una niña obediente.
Soñabas con el Mesías que Tu pueblo esperaba hace siglos,
sin saber que en Tu vientre… ese mismo Mesías iba a vivir.
Joaquín y Ana, Tus padres, Te veían crecer en silencio,
sin saber que aquella niña era el templo… donde Dios iba a habitar.
Una doncella humilde, sin mancha, sin pecado, sin igual,
pura como solo Dios sabe hacer las cosas más bellas.
Eras la niña más pura, María de Nazaret,
una flor escondida en el pueblo más humilde de Israel.
Y el cielo entero Te miraba, sin que Tú lo supieras,
porque eras la elegida… antes que el mundo Te conociera.
Y aquella tarde, María, mientras rezabas en silencio,
un ángel llenó Tu casa con una luz que no era de este mundo.
«Salve, llena de gracia», Te dijo Gabriel arrodillado.
Y Tú, María, después de turbarte, después de preguntar,
le dijiste con la voz que el cielo esperaba desde siempre:
«Hágase en mí, Señor, según Tu palabra».
Y aquella niña pura… se hizo la Madre de Dios.
Eras la niña más pura, María de Nazaret,
una flor escondida en el pueblo más humilde de Israel.
Y el cielo entero Te miraba, sin que Tú lo supieras,
porque eras la elegida… antes que el mundo Lo supiera.
¡La más pura…! (¡la más pura…!)
¡Mi María…! (¡mi María…!)
¡La elegida…! (¡la elegida…!)
…antes que el ángel… antes del Sí.
Cuando el ángel se fue de aquel cuarto, María,
el cielo y la tierra dejaron de ser dos cosas separadas.
Pero antes de aquel Sí, antes que el ángel viniera,
ya eras la niña más pura que el mundo jamás ha visto.
…dos mil años han pasado, María, y aún hoy,
aunque haya hijos lejos, Tú nunca estás distante…
Madre de todos… la que dijo Sí…
作詞・歌・プロデュース
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印刷するための一枚。生成り色の紙に歌詞の全文、この曲のために書き下ろした献辞とラリー・ハンスの署名を添えて。祈るために、贈るために、手元に置くために——もう一つの画面で読むためではありません。
シートをダウンロード天使の前、物語が始まる前に、どこにでもある町に、どこにでもいる少女がいました。川で水を汲み、帰り道に歌っていました。若く、澄んだ目をして、素朴に微笑む少女でした。ガリラヤのその忘れられた片隅で、彼女が誰なのかを知る者はいませんでした。この曲は意図してそこに留まります。彼女が機を織り、祈り、家を掃き、母を手伝っているあいだ、天の御使いたちは沈黙を守っていたのです。サビはくり返します——世が知るよりずっと前から、彼女はすでに選ばれた人だったのだと。
あなたの名前も、どこに住んでいるかも知りません。それでも地図は、あなたがここにいたと告げています。家で、車のなかで、あるいはイヤホンで、どの時間であれこの音楽をかけてくださってありがとう——下に並ぶ旗のひとつひとつが、挨拶に立ち寄ってくれた誰かです。