Hacía frío en Belén aquella noche tan helada,
no había sitio en las posadas, ni una pobre cama prestada.
Paja seca fue Tu cuna, un establo Te albergaba,
y los animales mansos Te miraban sin saber lo que pasaba.
María, joven y cansada, sentía un dolor que avanzaba,
José sostenía Sus manos cada vez que se quebraba.
Y aunque afuera la noche temblaba y se cerraba,
adentro de aquel establo… la luz del mundo se levantaba.
Y de pronto un grito rompió la noche eterna,
el primer llanto del cielo cayó sobre la tierra.
María Te miró por primera vez con ojos de Madre,
y el universo entero… contuvo lo que respiraba…
El día que naciste, mi Jesús, el cielo se inclinó,
el universo entero al oír Tu llanto se rindió.
La noche se hizo día, el silencio se hizo canto,
y María, Tu Madre, Te miró con tierno encanto.
María Te tomó en Sus brazos como se toma una mañana,
contó Tus diez deditos, miró Tu cara, Te besaba.
Te envolvió en las telas sencillas que la pobreza guardaba,
y empezó a cantarte bajito como toda madre cantaba.
Vinieron los pastores corriendo desde la montaña helada,
trajeron lo poco que tenían: un cordero, una rosa, una mirada.
Y todos se arrodillaron al verte, mi Jesús, en aquella morada,
Dios eterno entre los hombres… en brazos de una niña enamorada.
El día que naciste, mi Jesús, el cielo se inclinó,
el universo entero al oír Tu llanto se rindió.
La noche se hizo día, el silencio se hizo canto,
y María, Tu Madre, vio en Tus ojitos al Padre Santo.
Y aquella noche, María no cerró los ojos un instante,
no quería perderse Tu cara, Tu sueño, ni un latido.
Te miraba dormir, y por primera vez en la historia,
Dios entero cabía… en los brazos de una niña humilde.
Y allá lejos, en el cielo, se oyó cantar a los ángeles:
«Gloria a Dios en las alturas, paz al hombre en la tierra».
El día que naciste, mi Jesús, el cielo se inclinó,
el universo entero al oír Tu llanto se rindió.
La noche se hizo día, el silencio se hizo canto,
y María, Tu Madre, Te abrazó dentro de Su manto.
¡El día que naciste…! (el día que naciste…)
¡Mi Jesús…! (mi Jesús…)
¡Cambió el mundo entero…! (cambió el mundo entero…)
…en brazos de María… en aquel pesebre.
Cada mujer que da a luz a un hijo, mi Jesús,
repite a María de aquel pesebre… sin saberlo.
Cada parto, cada llanto, cada primera mirada de Madre,
guarda el eco sagrado de Tu noche… del día que Tú naciste.
…cada Nochebuena, mi Jesús,
yo vuelvo a verla allí, en el pesebre…
abrazándote… en el día que naciste.
作詞・歌・プロデュース
持ち帰ってください
印刷するための一枚。生成り色の紙に歌詞の全文、この曲のために書き下ろした献辞とラリー・ハンスの署名を添えて。祈るために、贈るために、手元に置くために——もう一つの画面で読むためではありません。
シートをダウンロードベツレヘムは寒く、どの宿にも空きはありませんでした。ゆりかごは乾いた藁、屋根は馬小屋で、家畜たちは何も分からないまま見ていました。若く疲れ果てたマリアは痛みが押し寄せるのを感じ、ヨセフは彼女が崩れるたびにその手を握りました。やがて叫びが夜を裂き、最初の泣き声が地に落ちました。彼女ははじめて、母の目でその子を見つめました。羊飼いたちが、子羊と一輪の薔薇と、まなざしを携えて来ました。そして曲はこう閉じます——どの出産も、それと知らぬまま、あの夜の谺をくり返しているのだと。
あなたの名前も、どこに住んでいるかも知りません。それでも地図は、あなたがここにいたと告げています。家で、車のなかで、あるいはイヤホンで、どの時間であれこの音楽をかけてくださってありがとう——下に並ぶ旗のひとつひとつが、挨拶に立ち寄ってくれた誰かです。