Una boda en un pueblo de Galilea,
los novios bailaban y la fiesta no acababa.
Tú estabas allí, mi Jesús, con Tus discípulos al lado,
y María, Tu Madre, en lo que podía ayudaba.
Pero Ella vio lo que nadie más miraba:
el vino se acababa… y nadie aún lo notaba.
Y mientras todos bailaban, sin ver lo que pasaba,
Ella se acercó hacia Ti con la calma de quien sabe.
Te miró en silencio, mi Jesús…
…y entre Ustedes pasó algo que nadie creería…
No nos creerían, mi Jesús, la complicidad que había,
no nos creerían lo bien que Ella Te leía y Te entendía.
Le bastó una palabra, aunque Tu hora aún no venía,
hiciste el primer milagro… porque Tu Madre así lo sabía.
Te dijo dos palabras: «No tienen vino» — y nada más.
Tú la miraste con cariño y casi en juego le contestaste:
«Mujer, ¿qué tienes Tú conmigo? Aún no ha llegado mi hora.»
Pero no era reclamo, mi Jesús, era complicidad sonora,
era el ímpetu del Hijo… que de Ella misma aprendió desde la aurora.
No nos creerían, mi Jesús, la complicidad que había,
no nos creerían lo bien que Ella Te leía y Te entendía.
Le bastó una palabra, aunque Tu hora aún no venía,
hiciste el primer milagro… porque Tu Madre así lo creía.
Y sin esperar Tu respuesta, mi Jesús,
Ella se volvió a los sirvientes y les dijo, sin temblar:
«Hagan lo que Él les diga» — eso fue todo.
Y aquellas seis tinajas de agua se hicieron vino al instante,
y nació el primer milagro… porque Tu Madre así lo quería.
No nos creerían, mi Jesús, la complicidad que había,
no nos creerían lo bien que Ella Te leía y Te entendía.
Le bastó una palabra, aunque Tu hora aún no venía,
hiciste el primer milagro… porque Tu Madre así lo pedía.
¡No nos creerían…! (no nos creerían…)
¡Mi Jesús…! (mi Jesús…)
¡Lo cómplices que éramos…! (lo cómplices que éramos…)
…Tú… Ella… y este vino nuevo.
Nació aquella tarde en Galilea, mi Jesús,
la prueba de que a Tu Madre Tú no le niegas nada.
Por eso, cuando alguien le pide a María,
Tú no le puedes decir que no… porque sigue siendo Tu Madre.
…cada vez que pruebo un vino bueno, mi Jesús,
los vuelvo a ver mirándose en silencio… como sólo Ustedes podían.
作詞・歌・プロデュース
持ち帰ってください
印刷するための一枚。生成り色の紙に歌詞の全文、この曲のために書き下ろした献辞とラリー・ハンスの署名を添えて。祈るために、贈るために、手元に置くために——もう一つの画面で読むためではありません。
シートをダウンロード婚礼の席です。祝いの途中でぶどう酒が尽きます。彼女は誰よりも先に気づきますが、騒ぎ立てはしません。息子に、ほとんど耳もとで告げ、それから召使いたちに「この方の言うとおりにしてください」と頼みます。そのあとに起きたことは、広間の誰ひとり見ることのなかった母と子の共犯として語られます。サビは動詞をひとつずつ変えながらくり返します——母は知っていて、信じていて、望んでいて、願った。アルバムで唯一踊れる曲であり、取りなすとは何かを最もよく説明する曲です。
あなたの名前も、どこに住んでいるかも知りません。それでも地図は、あなたがここにいたと告げています。家で、車のなかで、あるいはイヤホンで、どの時間であれこの音楽をかけてくださってありがとう——下に並ぶ旗のひとつひとつが、挨拶に立ち寄ってくれた誰かです。