Tema 6 de 10
Larry Hans
Las bodas de Caná: se acabó el vino y Ella lo sabe antes que nadie.
Una boda en un pueblo de Galilea,
los novios bailaban y la fiesta no acababa.
Tú estabas allí, mi Jesús, con Tus discípulos al lado,
y María, Tu Madre, en lo que podía ayudaba.
Pero Ella vio lo que nadie más miraba:
el vino se acababa… y nadie aún lo notaba.
Y mientras todos bailaban, sin ver lo que pasaba,
Ella se acercó hacia Ti con la calma de quien sabe.
Te miró en silencio, mi Jesús…
…y entre Ustedes pasó algo que nadie creería…
No nos creerían, mi Jesús, la complicidad que había,
no nos creerían lo bien que Ella Te leía y Te entendía.
Le bastó una palabra, aunque Tu hora aún no venía,
hiciste el primer milagro… porque Tu Madre así lo sabía.
Te dijo dos palabras: «No tienen vino» — y nada más.
Tú la miraste con cariño y casi en juego le contestaste:
«Mujer, ¿qué tienes Tú conmigo? Aún no ha llegado mi hora.»
Pero no era reclamo, mi Jesús, era complicidad sonora,
era el ímpetu del Hijo… que de Ella misma aprendió desde la aurora.
No nos creerían, mi Jesús, la complicidad que había,
no nos creerían lo bien que Ella Te leía y Te entendía.
Le bastó una palabra, aunque Tu hora aún no venía,
hiciste el primer milagro… porque Tu Madre así lo creía.
Y sin esperar Tu respuesta, mi Jesús,
Ella se volvió a los sirvientes y les dijo, sin temblar:
«Hagan lo que Él les diga» — eso fue todo.
Y aquellas seis tinajas de agua se hicieron vino al instante,
y nació el primer milagro… porque Tu Madre así lo quería.
No nos creerían, mi Jesús, la complicidad que había,
no nos creerían lo bien que Ella Te leía y Te entendía.
Le bastó una palabra, aunque Tu hora aún no venía,
hiciste el primer milagro… porque Tu Madre así lo pedía.
¡No nos creerían…! (no nos creerían…)
¡Mi Jesús…! (mi Jesús…)
¡Lo cómplices que éramos…! (lo cómplices que éramos…)
…Tú… Ella… y este vino nuevo.
Nació aquella tarde en Galilea, mi Jesús,
la prueba de que a Tu Madre Tú no le niegas nada.
Por eso, cuando alguien le pide a María,
Tú no le puedes decir que no… porque sigue siendo Tu Madre.
…cada vez que pruebo un vino bueno, mi Jesús,
los vuelvo a ver mirándose en silencio… como sólo Ustedes podían.
Escrita, interpretada y producida por
Llévatela contigo
Una página para imprimir: la letra entera sobre papel color hueso, con una dedicatoria escrita para este tema y la firma de Larry Hans. Para rezarla, regalarla o guardarla — no para leerla en una pantalla más.
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