Álbum debut · 2026
Larry Hans
Diez canciones sobre la vida de María que van en orden y no se pueden barajar: no es una recopilación, es un relato. Empieza en una casa cualquiera en mitad de la noche y termina pidiendo una última compañía.
Y también en: Qobuz · iHeartRadio · QQ Music · FLO
Entre el primer tema y el último caben el enamoramiento de un carpintero que bajaba la cuesta del pueblo cargando madera, una muchacha que recogía agua del río y cantaba al volver a casa, una madre joven cruzando los cerros de Judea con prisa, el frío de Belén, una boda a la que se le acabó el vino, una cruz, una tumba vacía y una oración de todos los días. Nada de eso está contado como estampa: cada canción entra en la escena.
Larry Hans canta las diez y nunca se pone en el lugar de María: narra desde fuera, como quien cuenta algo que le contaron y le importa demasiado. La única vez que presta la voz a alguien es en el segundo tema, donde habla José. Buena parte del álbum se dirige a Jesús — ese «mi Jesús» que vuelve una y otra vez —; tres canciones hablan directamente a Ella.
Y suena con hilos que se repiten de principio a fin: la guitarra de nylon sostiene los versos, el pre-coro siempre queda suspendido sin resolver y lo resuelve el coro que entra detrás, el coro final sube un tono, y un violín solista firma cada despedida. Encima de esa base, cada canción trae su propia firma — unas trompetas, una flauta, unos tambores de marco, unas palmas, un violonchelo, una caja de música.
Cada tema tiene su propia página, con la letra completa, el reproductor y los enlaces a las tres tiendas. Toca cualquiera.
Apertura del álbum · primer sencillo
En mitad de la noche más profunda un hombre abre los ojos, y Ella está sentada en la cama — tan cerca que podría tocar Su manto azul. No dice una palabra: no puede. El disco arranca con la escena que le da nombre, contada por quien todavía no se lo cree del todo, y con unas trompetas que saludan desde lejos en vez de anunciar.
Leer la letra y escucharla →Balada romántica
José baja la cuesta del pueblo al atardecer, cargando madera fresca para su taller, y Ella aparece «suave como la brisa». No atina a saludar. Esa misma noche ya no puede dormir. Es el único tema en el que Larry no narra desde fuera: presta la voz a José y cuenta el enamoramiento desde dentro.
Leer la letra y escucharla →Pastoral mística
Antes del ángel, antes de que empezara la historia, hubo una niña que recogía agua del río y cantaba al volver a casa. La canción se queda justo en ese rato que nadie cuenta, para mirar a la muchacha que ya era quien fue mucho antes de que se lo preguntaran.
Leer la letra y escucharla →Segundo sencillo · bombazo declarativo
María sale de Nazaret apenas se va el ángel y cruza los cerros de Judea con la prisa de la fe. Isabel abre la puerta, la ve, y grita. Aquí el disco deja la intimidad y proclama: metales con piquete, coros y un estribillo que no matiza nada — se repite igual las tres veces, a propósito.
Leer la letra y escucharla →Bombazo · pensada para resonar con las embarazadas
Hacía frío en Belén, no había sitio en las posadas y la cuna fue paja seca. La canción no se queda en la estampa bonita: se mete dentro del establo, con una madre joven y cansada y un hombre que le sostiene las manos cada vez que se quiebra. Está escrita para que una madre se reconozca en Ella.
Leer la letra y escucharla →Festiva bailable — el respiro del disco
Se acabó el vino en mitad de una boda y Ella lo sabe antes que nadie. Es el único tema hecho para bailarse —palmas, panderetas, ritmo de fiesta— y a la vez el que mejor explica en qué consiste que una madre interceda: lo sabía, lo creía, lo quería, lo pedía.
Leer la letra y escucharla →El centro oscuro del álbum
El centro oscuro del álbum. La Cruz, contada desde la Madre que mira y no puede hacer nada. Un violonchelo lleva la canción entera; no entran ni metales ni fiesta ni consuelo fácil. Es el tema que hay que atravesar para poder llegar al siguiente.
Leer la letra y escucharla →Júbilo pascual
Y al tercer día entra la banda entera: aleluyas gritados, metales y batería de Pascua. Con un cuidado que no se oye pero está — la canción nunca dice que Ella fuera la primera en ver, dice que fue la primera en creer. Es la diferencia entre una licencia poética y la verdad.
Leer la letra y escucharla →Devocional
La oración de todos los días, esa que se reza sin pensarla. Abre una caja de música y el tema recorre una vida entera con la misma frase repetida: primero por los míos, después en las horas oscuras, al final en la última hora. La música es enteramente original.
Leer la letra y escucharla →Cierre del álbum
El final. Una guitarra desnuda y una petición sencilla: que cuando llegue el momento, sea Ella quien esté esperando. Vuelve el manto azul del primer tema y el disco cierra el círculo — Ella vino a buscarte, ahora eres tú quien pide ir. Un violín solo sostiene la última nota, la más larga del álbum.
Leer la letra y escucharla →El álbum abre y cierra con la misma imagen, el manto azul. En el primer tema Ella baja a tu casa en mitad de la noche; en el último, eres tú quien pide ir a la Suya y que te reciba en ese mismo manto. Entre medias pasa una vida entera: el enamoramiento de José, la Anunciación, Belén, la boda de Caná, la Cruz, la Pascua y, al final, la oración de todos los días.
Lo que más se pregunta sobre esta página. Si falta algo, se puede escribir al correo del pie.
De la vida de María contada en diez escenas ordenadas: el enamoramiento de José, la Anunciación, la Visitación, Belén, la boda de Caná, la Cruz, la Pascua y la oración de todos los días. Cada canción entra dentro de la escena en vez de describirla desde fuera.
Porque no es una recopilación, es un relato. El orden lleva de una aparición nocturna hasta una petición final, y el disco abre y cierra con la misma imagen: el manto azul. En el primer tema Ella baja a tu casa; en el último, eres tú quien pide ir a la Suya.
Es la imagen que ata el álbum. Aparece en la primera canción, cuando un hombre despierta y la ve sentada en su cama tan cerca que podría tocar Su manto, y vuelve en la última, cuando pide ser recibido en ese mismo manto. Es el círculo que cierra el disco.
No, nunca. Narra siempre desde fuera, como quien cuenta algo que le contaron y le importa demasiado. La única excepción está en el tema 2, «Cuando te vi», donde presta la voz a José y cuenta el enamoramiento desde dentro.
Una guitarra de nylon sostiene los versos, el pre-coro siempre queda suspendido sin resolver y lo resuelve el coro que entra detrás, el coro final sube un tono, y un violín solista firma cada despedida. Sobre esa base común, cada canción trae su propia firma instrumental.
«No nos creerían», el tema 6, la boda de Caná. Es el único hecho para bailarse, con palmas, panderetas y ritmo de fiesta. Los temas 4 y 5 son el doble estallido alegre; el 6 es el respiro festivo antes del centro oscuro.
«El día que Te dije adiós», el tema 7: la Cruz contada desde la Madre que mira y no puede hacer nada. Un violonchelo lleva la canción entera y no entran ni metales ni fiesta ni consuelo fácil. Es el centro oscuro del álbum.
Sí, y con cuidado deliberado. «Madre de Dios» sigue Lucas 1,39-56 casi literalmente; «No nos creerían» viene de Juan 2,1-11; «Se cumplió la profecía» se reescribió para no decir que Ella fue la primera en ver a su hijo resucitado, sino la primera en creer, que es lo que dice el relato bíblico.
Sí, y se distinguen. En «Antes del Sí» aparecen Joaquín y Ana, los padres de María según el Protoevangelio de Santiago: tradición venerada, no dogma. La Inmaculada queda implícita y nunca se proclama. El disco no confunde lo que la Iglesia define con lo que la piedad conserva.
El UPC es 882422691710. Los ISRC de las diez canciones van de QT6FP2692519 a QT6FP2692528, en el orden del disco. Estos son los códigos vigentes; cualquier código anterior que circule de una distribución previa está obsoleto.
Unos 59 minutos repartidos en diez canciones. Es un disco largo a propósito: ninguna canción baja de 5:34 y la más extensa, «El día que naciste», llega a 6:29. Está pensado para escucharse entero, de una sentada.
Buena parte del álbum se dirige a Jesús, con ese «mi Jesús» que vuelve una y otra vez. Tres canciones hablan directamente a Ella. Y una, «Cuando te vi», la canta José en primera persona. Nunca hay una canción en la que María hable.
El disco se escribió para rezarse, así que ese uso es el que se buscaba. Para reproducir las grabaciones en un acto público, o para cantarlas con un coro, lo correcto es escribir antes a soy@larryhans.com y consultarlo.
Porque el orden es parte de la obra. Sacar «La Virgen de Nazaret» sueltos, uno cada mes, habría entregado diez canciones y ningún relato. El álbum salió entero el 31 de julio de 2026, con las diez disponibles el mismo día.
En este mismo sitio: cada canción tiene su página con la letra completa, el reproductor de ese tema y los enlaces a las tiendas. Además, cada una lleva una hoja en PDF descargable con la letra impresa y una dedicatoria escrita para ese tema.
No sé tu nombre ni dónde vives, pero el mapa dice que estuviste aquí. Gracias por poner esta música en tu casa, en tu carro o en tus audífonos, a la hora que fuera — cada bandera de abajo es alguien que pasó a saludar.
Comunicados