Lied 5 von 10
Larry Hans
Die Nacht von Betlehem — die Kälte, das Stroh und der erste Schrei.
Hacía frío en Belén aquella noche tan helada,
no había sitio en las posadas, ni una pobre cama prestada.
Paja seca fue Tu cuna, un establo Te albergaba,
y los animales mansos Te miraban sin saber lo que pasaba.
María, joven y cansada, sentía un dolor que avanzaba,
José sostenía Sus manos cada vez que se quebraba.
Y aunque afuera la noche temblaba y se cerraba,
adentro de aquel establo… la luz del mundo se levantaba.
Y de pronto un grito rompió la noche eterna,
el primer llanto del cielo cayó sobre la tierra.
María Te miró por primera vez con ojos de Madre,
y el universo entero… contuvo lo que respiraba…
El día que naciste, mi Jesús, el cielo se inclinó,
el universo entero al oír Tu llanto se rindió.
La noche se hizo día, el silencio se hizo canto,
y María, Tu Madre, Te miró con tierno encanto.
María Te tomó en Sus brazos como se toma una mañana,
contó Tus diez deditos, miró Tu cara, Te besaba.
Te envolvió en las telas sencillas que la pobreza guardaba,
y empezó a cantarte bajito como toda madre cantaba.
Vinieron los pastores corriendo desde la montaña helada,
trajeron lo poco que tenían: un cordero, una rosa, una mirada.
Y todos se arrodillaron al verte, mi Jesús, en aquella morada,
Dios eterno entre los hombres… en brazos de una niña enamorada.
El día que naciste, mi Jesús, el cielo se inclinó,
el universo entero al oír Tu llanto se rindió.
La noche se hizo día, el silencio se hizo canto,
y María, Tu Madre, vio en Tus ojitos al Padre Santo.
Y aquella noche, María no cerró los ojos un instante,
no quería perderse Tu cara, Tu sueño, ni un latido.
Te miraba dormir, y por primera vez en la historia,
Dios entero cabía… en los brazos de una niña humilde.
Y allá lejos, en el cielo, se oyó cantar a los ángeles:
«Gloria a Dios en las alturas, paz al hombre en la tierra».
El día que naciste, mi Jesús, el cielo se inclinó,
el universo entero al oír Tu llanto se rindió.
La noche se hizo día, el silencio se hizo canto,
y María, Tu Madre, Te abrazó dentro de Su manto.
¡El día que naciste…! (el día que naciste…)
¡Mi Jesús…! (mi Jesús…)
¡Cambió el mundo entero…! (cambió el mundo entero…)
…en brazos de María… en aquel pesebre.
Cada mujer que da a luz a un hijo, mi Jesús,
repite a María de aquel pesebre… sin saberlo.
Cada parto, cada llanto, cada primera mirada de Madre,
guarda el eco sagrado de Tu noche… del día que Tú naciste.
…cada Nochebuena, mi Jesús,
yo vuelvo a verla allí, en el pesebre…
abrazándote… en el día que naciste.
Geschrieben, gesungen und produziert von
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Eine Seite zum Ausdrucken: der ganze Text auf beigem Papier, mit einer eigens für dieses Lied geschriebenen Widmung und der Unterschrift von Larry Hans. Zum Beten, zum Verschenken oder zum Aufbewahren — nicht zum Lesen auf noch einem Bildschirm.
Blatt herunterladenIn Betlehem war es kalt und in keiner Herberge war Platz. Die Wiege war trockenes Stroh und das Dach ein Stall, in dem die Tiere zusahen, ohne zu verstehen. Maria, jung und erschöpft, spürte den Schmerz aufsteigen; Josef hielt ihre Hände, sooft sie zerbrach. Dann zerriss ein Schrei die Nacht und das erste Weinen fiel auf die Erde. Sie sah ihn zum ersten Mal mit den Augen einer Mutter an. Die Hirten kamen mit einem Lamm, einer Rose und einem Blick. Das Lied schließt mit dem Satz, dass jede Geburt, ohne es zu wissen, das Echo jener Nacht wiederholt.
Ich kenne weder deinen Namen noch weiß ich, wo du wohnst, aber die Karte sagt, dass du hier warst. Danke, dass du diese Musik in deinem Haus, in deinem Auto oder in deinen Kopfhörern angemacht hast, zu welcher Stunde auch immer — jede Flagge hier unten ist jemand, der vorbeigekommen ist, um Hallo zu sagen.