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Larry Hans
An apparition at home, in the middle of the night.
En la mitad de la noche más profunda,
dormía con mi esposa, nuestro hijo entre los dos.
El silencio era santo, la paz era inmensa,
cuando abrí los ojos… me quedé sin voz.
Ahí estabas Tú, sentada en la cama,
tan cerca que podía tocar Tu manto azul.
No dije una palabra, no me pude mover,
María… eras Tú, la esposa de José.
Tus ojos fijos, tiernos, compasivos,
rostro sereno, labios en silencio sin hablar.
Solo una mirada que lo decía todo,
una bendición que el tiempo no puede borrar.
¡María, María, estabas aquí!
En medio de la noche viniste a visitar.
A mi primogénito, con Tu mano santa,
recordando a Jesús… y lo que sentiste Tú también.
Manto azul cubriéndote, dorado por dentro,
tan cerca de mí que casi pude sentir Tu aliento.
¡María, María, qué milagro tan real!
La Virgen de Nazaret… en mi propio hogar.
Pocos instantes fueron, pero eternos en mi alma,
Tu mirada me atravesó como un río en calma.
No hablabas con labios, pero Tu corazón gritaba:
«¡Qué linda familia… manténganse unidos…!»
El oro de Tu manto brillaba suave y callado,
como si el cielo entero estuviera a mi costado.
Estabas a mi lado, tan humana y tan divina,
la misma que sostuvo al Niño Dios entre Sus brazos.
¡María, María, estabas aquí!
En medio de la noche viniste a conocer.
A mi hijo recién nacido, con Tu mano santa,
recordando a Jesús… y lo que sentiste Tú también.
Manto azul cubriéndote, dorado por dentro,
tan cerca de mí que casi pude sentir Tu aliento.
¡María, María, qué milagro tan real!
La Virgen de Nazaret… en mi humilde hogar.
No fue un sueño… lo sé con toda el alma.
Lo recuerdo cuando veo a mi hijo en la cama.
Ella vino… la Madre… a interceder por mi casa,
y dejó en mi pecho un fuego que no se va a apagar.
¡María, María, gracias por venir!
Por elegir esta noche, por elegir este hogar.
Que la bendición del Padre, de Tu Hijo y del Espíritu,
se derrame sobre mi esposa, sobre mis hijos… y sobre ti.
Manto azul, dorado interior,
Tu mirada tierna llena de profundo amor.
¡María… María…
estás aquí!
…y sigo declarando que esa noche…
la Virgen María cambió mi vida.
Written, performed and produced by
Take it with you
A single page made to be printed: the whole lyric on bone-coloured paper, with a dedication written for this song and Larry Hans's signature. To pray it, to give it away or to keep it — not to read on one more screen.
Download the sheetA man wakes in the middle of the night. His wife is asleep beside him and their son between them. When he opens his eyes, She is sitting on the bed, close enough that he could touch Her blue mantle. He says nothing because he cannot: he just looks at Her, unable to move. She asks nothing of him; She only looks back with eyes he describes as steady, tender and full of compassion. The song neither explains the apparition nor defends it. It simply tells it, with the astonishment of a man who still cannot quite believe what he saw in his own house.
I don't know your name or where you live, but the map says you were here. Thank you for putting this music on in your house, in your car or in your headphones, at whatever hour it was — every flag below is someone who stopped by to say hello.