Brano 7 di 10
Larry Hans
La Croce, raccontata dalla Madre che guarda.
Cierro los ojos, mi Jesús, cada Viernes Santo,
y la vuelvo a ver, María, en el cerro del Calvario.
De pie sobre la piedra, sin caer, sin enloquecer,
sosteniendo con la mirada al Hijo que vio crecer.
Treinta y tres años antes Te arrullaba en Sus brazos,
hoy Te veía colgar del madero, sin poder ayudar.
Y aunque el alma se Le rompía en mil pedazos,
no gritó, no maldijo, no se cayó… ni dejó de creer.
Treinta y tres años de Madre… treinta y tres años de amor,
enseñándoTe a caminar, a hablar, a rezar.
Y aquella tarde, mi Jesús, María veía morir Tu cuerpo,
el cuerpo que en Su vientre se formó…
…y se acercaba sin remedio la hora del adiós…
Aquel día, mi Jesús, Te dije adiós,
de pie junto a María, al pie de Tu dolor.
Vimos morir el cuerpo que en Ella se formó,
y aquel viernes negro… se nos partió el corazón.
Ella Te enseñó a caminar… hoy tropiezas con el madero.
Ella Te enseñó a hablar… hoy ni Te dejan responder.
Te limpió las rodillas cuando jugando Te caías,
hoy Te golpean los soldados, hoy Te clavan las heridas.
Tu cuerpo Ella lo conocía como conocía el suyo,
cada herida en Ti, mi Jesús… era una espada en Ella.
«Hijo mío, hijo mío…» decía María en silencio,
«¿qué pecado has pagado, si no fue nunca tuyo?»
Aquel día, mi Jesús, Te dije adiós,
de pie junto a María, al pie de Tu dolor.
Vimos morir el cuerpo que en Ella se formó,
y aquel viernes negro… se nos rompió la oración.
Y antes de morir, la miraste con los ojos cansados,
le dijiste: «Mujer… he ahí a tu hijo»…
señalaste a Juan, y a Juan le dijiste: «He ahí a tu Madre»…
Y Ella, mi Jesús, en ese instante Te perdió dos veces…
Te perdió como Hijo… y la hiciste Madre de todos los demás.
Aquel día, mi Jesús, Te dije adiós,
de pie junto a María, al pie de Tu dolor.
Vimos morir el cuerpo que en Ella se formó,
y aquel viernes negro… se nos paró el corazón.
¡Te dije adiós…! (Te dije adiós…)
¡Mi Jesús…! (mi Jesús…)
¡Aquel viernes…! (aquel viernes…)
…junto a Ella… junto a María… Te dije adiós.
Tres días después, mi Jesús, Te vimos resucitar,
y entendió María por qué todo tenía que ser.
Pero aquel viernes negro, aquella tarde sin sol,
fue el día que Te dije adiós… y el más santo que el mundo conoció.
…cada Viernes Santo, mi Jesús,
cierro los ojos y la vuelvo a ver…
y junto a Ella… vuelvo a decirTe adiós.
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Una pagina pensata per essere stampata: il testo intero su carta color osso, con una dedica scritta per questo brano e la firma di Larry Hans. Per pregarla, per regalarla o per conservarla — non per leggerla su un altro schermo.
Scarica il foglioLa Croce, raccontata dalla madre che sta in piedi a guardare. Non c'è descrizione del supplizio né rimprovero: c'è una donna che vede morire suo figlio e non può fare nulla. La canzone dice che lo perse due volte, e nella riga seguente ricorda che fu proprio allora che Lui la fece madre di tutti gli altri. Il ritornello scende in tre passi: prima si spezzò il cuore, poi si ruppe la preghiera, e alla fine si fermò il cuore. È il centro scuro dell'album e l'unico brano senza festa, senza ottoni e senza conforto facile.
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